yo no hablo con sushi


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Me fui al Sedile, creo que es una sigla, debe ser algo como Servicio de Leche¿? o algo así, el asunto es que ahí preparan los alimentos LÍQUIDOS para la gente hospitalizada, de todo el hospital. O sea, alimentos completos que al final de la preparación parecen leche. Es muy complicado, yo anduve medio perdida y esto que me quedé toda la mañana. Vi la preparación de mamaderas para el servicio de Neonatología, y las botellas, lindas botellas de medio litro de vidrio, que se llenan con alimento endovenoso (directo a la vena del paciente). Los endovenosos, me contaba después la nutricionista jefe, son para la gente en coma que obviamente no puede despertar para comer y luego seguir en coma. Que idiota la redundancia. Bueno, son muchísimas las personas en ese estado, no había pensado en eso, pero llenaron unas doscientas botellas por decir poco. Doscientas botellas de medio litro, serían unos cien litros de preparado. Y se hace todo a mano, onda; primero hay que tener la lista del día (esto empieza cerca de las nueve treinta de la mañana), los nombres de todos los pacientes, la hora de alimentación, la cantidad, qué preparado en polvo necesita, en qué sala está, cuántas dosis al día y qué agregado hay que ponerle al frasco. Tal vez se me olvida algo. Esa lista se actualiza algunos minutos antes de comenzar a preparar, en caso que la nutricionista haga modificaciones de último minuto. Como deben suponer, todo el procedimiento es con técnica estéril, o sea más que limpio y desinfectado, todo debe estar estéril (sin ningún tipo de hongo, bacteria, virus, ni esporas). Para eso, los trabajadores deben vestirse con delantal estéril, gorro, mascarilla, cubrezapatos, manos muy bien lavadas y guantes. Y no sólo quienes manipulen los elementos de la preparación, sino que cualquier persona que deba entrar a la sala de preparaciones, que está cerrada herméticamente por todos lados, nada de ventanas abiertas, para que así todas las superfícies se ensucien lo menos posible y no entre polvo. Se hace lo posible, este Sedile en particular (cada hospital tiene uno), está nuevecito por lo que está en marcha blanca y se le siguen haciendo modificaciones. Por ejemplo, el día que me tocó el turno allí, la nutricionista jefe hizo que cambiaran la polarización del vidrio de la puerta de entrada, que lo habían puesto al revés.
Esa misma nutricionista me llamó a su despacho un rato después. Con mi paranoia de estudiante en práctica, pensé que me daría una reprimenda (me gusta la palabra reprimenda), pensé que tal vez había tocado algo que no debía tocar o había roto alguna regla de sanidad. Pero no, la señora era muy educada, inteligente y con actitud. Con lo último se logra llegar a jefa. Me conversó sobre su espacio allí, me contó una anécdota, halagándose a sí misma y a sus subalternas, de cuando un par de figura políticas quiso entrar al área estéril del servicio y las señoras a cargo no los dejaron pasar. Primero porque los tipos no se querían vestir con prendas estériles y además no los conocían. Es que la soberbia de algunas personas de altos cargos de cualquier índole, parece que los hace creer que son indemnes. Curioso. Pero le pusieron un siete al servicio, las señoras trabajadoras hicieron lo correcto.
Así que la jefa era puro amor y amistad conmigo. El día estuvo tranquilo y aprendí todo lo que tenía que aprender en esa sección. Se entiende la importancia de lo estéril supongo.


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